La advertencia sobre razas que algunos veterinarios evitarían tener en España no debe interpretarse como un veredicto contra los buldogs, los huskies o sus familias. El mensaje relevante es otro: la popularidad, la estética o una decisión emocional no bastan para determinar si un perro podrá tener una vida cómoda y saludable en un hogar concreto.
Buldogs y huskies representan dos problemas muy distintos que, sin embargo, comparten una consecuencia práctica: pueden tener dificultades importantes para regular su temperatura corporal en buena parte de España. En los primeros pesa especialmente la conformación de las vías respiratorias; en los segundos, el pelaje denso y la adaptación histórica a climas fríos. Para quien ya convive con uno de estos perros, la noticia no es una razón para sentirse culpable, sino una llamada a reforzar la prevención y el seguimiento veterinario.
Lo que realmente significa “evitar” una raza
Cuando un veterinario afirma que no elegiría una determinada raza, normalmente no está diciendo que todos sus individuos vayan a enfermar ni que sean perros menos dignos de cuidado. Está valorando el balance entre las necesidades previsibles del animal y las condiciones habituales de vida: temperatura, vivienda, tiempo disponible, coste sanitario, nivel de actividad y acceso a atención veterinaria.
La elección responsable de un perro debería incorporar una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿puedo satisfacer sus necesidades durante los próximos diez o quince años, también en una ola de calor, con cambios de trabajo o si requiere tratamientos costosos?. En España, donde los veranos son cada vez más largos e intensos en muchas zonas, esa pregunta tiene un peso especial.
No todas las provincias presentan el mismo riesgo. Un husky en una zona montañosa del norte no afronta el mismo escenario que uno en Sevilla, Murcia, Madrid o el interior de Cataluña durante julio y agosto. Del mismo modo, un bulldog que vive con climatización, peso corporal adecuado y revisiones frecuentes puede estar mejor manejado que otro que sale a pasear al mediodía y tiene sobrepeso. Aun así, el riesgo de partida no desaparece.
Buldogs: el problema no es solo el calor
La dificultad respiratoria de los perros braquicéfalos
Buldogs ingleses, franceses, pugs y otras razas braquicéfalas tienen el hocico acortado. Esa característica se asocia con mayor riesgo de síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicéfalas, un conjunto de alteraciones que puede incluir narinas estrechas, paladar blando elongado y obstrucción en el paso del aire.
Los perros no sudan como las personas. Su mecanismo principal para perder calor es el jadeo. Si un bulldog tiene dificultades para mover el aire, no solo se fatiga antes al caminar: también puede refrigerarse peor. Por eso, el jadeo ruidoso, los ronquidos intensos incluso despierto, las arcadas tras ejercicio, la intolerancia al paseo o las mucosas azuladas no deberían normalizarse como “cosas de la raza”. Son señales que justifican una consulta veterinaria.
El exceso de peso agrava el problema. Un perro braquicéfalo con kilos de más tiene más carga sobre su sistema respiratorio y mayor vulnerabilidad frente al calor. Mantener una condición corporal saludable no es una cuestión estética; puede mejorar su movilidad, su tolerancia al ejercicio y su capacidad de recuperación.
Medidas concretas si convives con un bulldog
- Programa los paseos al amanecer y al anochecer, reduciendo duración e intensidad cuando sube la temperatura.
- Evita juegos de alta excitación, carreras y trayectos largos en días calurosos o húmedos.
- Nunca lo dejes en un coche, aunque esté a la sombra o las ventanas queden entreabiertas.
- Usa arnés bien ajustado en lugar de ejercer presión sobre el cuello con un collar durante el paseo.
- Pide una valoración veterinaria si ronca de forma marcada, se desmaya, vomita espuma tras actividad o necesita paradas frecuentes.
- Consulta sobre el manejo del peso, y sobre una posible evaluación respiratoria si hay signos persistentes.
Huskies: un perro de clima frío no es un adorno de invierno
Pelaje, ejercicio y riesgo de sobrecalentamiento
El husky siberiano fue seleccionado para trabajar y desplazarse en condiciones frías. Su doble capa de pelo cumple una función protectora, pero no elimina el riesgo de golpe de calor; de hecho, sus necesidades térmicas y de actividad pueden ser difíciles de conciliar con veranos muy calurosos y una vida urbana sedentaria.
Un error frecuente es pensar que rapar por completo a un husky resolverá el problema. El pelaje también participa en la protección frente al sol y las agresiones externas. Un corte drástico puede alterar la calidad del manto y aumentar el riesgo de quemaduras solares. El manejo adecuado suele consistir en cepillado regular para retirar pelo muerto, sombra, agua, ventilación y reducción de la actividad en las horas de mayor calor. Antes de hacer cambios de peluquería, conviene pedir consejo al veterinario o a un profesional canino con experiencia en mantos dobles.
Además, un husky no solo necesita “salir mucho”: requiere actividad física adaptada, estimulación mental y educación. Si no puede cubrir esas necesidades por el calor durante el día, la familia debe reorganizar su rutina: paseos más largos a primera hora, actividades de olfato en interiores, entrenamiento breve y descansos reales en espacios frescos.
Qué hacer para proteger a un husky en verano
- Prioriza los paseos activos cuando la temperatura ambiental y el asfalto sean seguros, habitualmente temprano o ya de noche.
- Comprueba el suelo con el dorso de la mano durante varios segundos: si quema para ti, puede lesionar sus almohadillas.
- Ofrece agua fresca en casa y en los desplazamientos, sin obligarlo a beber en exceso de una vez.
- Mantén una zona ventilada y fresca donde pueda descansar; la sombra exterior por sí sola puede no ser suficiente en episodios de calor extremo.
- Cepilla con la frecuencia adecuada para su tipo de manto y evita el rapado integral sin indicación profesional.
- Cambia el ejercicio intenso por enriquecimiento ambiental: búsqueda de comida, juguetes rellenables aptos para perros, obediencia básica y juegos de olfato.
El golpe de calor exige actuar sin esperar
Buldogs, huskies, perros mayores, cachorros, animales con obesidad y aquellos con enfermedad cardiaca o respiratoria tienen mayor vulnerabilidad, pero cualquier perro puede sufrir un golpe de calor. Los signos de alarma incluyen jadeo intenso que no cede, respiración forzada, debilidad, desorientación, encías muy rojas o pálidas, vómitos, diarrea, tambaleo, colapso o convulsiones.
Ante la sospecha, hay que trasladar al perro a una zona fresca, mojar el cuerpo con agua fresca —no helada—, favorecer la ventilación y contactar de inmediato con un centro veterinario. No conviene sumergirlo en hielo ni retrasar la atención esperando a que “se le pase”. El golpe de calor puede producir daños internos incluso si el animal parece recuperarse inicialmente.
Antes de comprar o adoptar: una decisión basada en compatibilidad
La noticia también plantea una cuestión para futuros tutores: elegir raza no debería empezar por una foto, una moda en redes sociales o el tamaño del piso. Debe empezar por el perro y por la realidad cotidiana de la familia.
Preguntas que conviene responder con honestidad
- ¿Qué temperaturas son habituales en mi municipio durante el verano y cómo mantendré fresco al perro?
- ¿Cuánto tiempo diario puedo dedicar a paseos, educación y estimulación, también cuando hace calor?
- ¿Puedo asumir revisiones, seguros, tratamientos o una cirugía si aparece un problema hereditario o respiratorio?
- ¿Tengo experiencia con perros de alta energía o con necesidades específicas de salud?
- ¿He considerado adoptar un adulto mestizo o de una raza con necesidades más compatibles con mi entorno?
Para criadores y profesionales del sector, el debate va más allá de informar sobre cuidados. La selección responsable debe priorizar funcionalidad, salud respiratoria, temperamento y pruebas sanitarias, no extremos estéticos que dificulten una vida normal. Para protectoras, la compatibilidad climática y de rutina debe formar parte de la entrevista de adopción, especialmente al asignar perros nórdicos o braquicéfalos.
Conclusión: cuidar mejor no siempre empieza por elegir la raza más popular
Los buldogs y los huskies pueden formar vínculos extraordinarios con sus familias, pero su cuidado exige reconocer limitaciones concretas. Normalizar el jadeo excesivo de un bulldog o pretender que un husky haga ejercicio intenso a 35 ºC no es adaptarse al perro: es pedirle que se adapte a condiciones que pueden dañarlo. La mejor respuesta a esta advertencia veterinaria es combinar prevención, observación, revisiones profesionales y una elección futura guiada por bienestar, no por apariencia.
FAQ
¿Debo dar en adopción a mi bulldog o husky si vivo en una zona calurosa?
No necesariamente. Tener un perro de estas características no implica que no pueda vivir bien contigo. Significa que debes aplicar medidas estrictas frente al calor, ajustar los paseos, vigilar signos de dificultad respiratoria o sobrecalentamiento y mantener controles veterinarios. Una decisión de reubicación solo debería valorarse en situaciones en las que no puedas garantizar de forma sostenida sus necesidades básicas y de salud.
¿Raparlo ayuda a un husky a pasar mejor el verano?
No suele ser la solución recomendada por defecto. El doble manto cumple funciones protectoras y el rapado puede afectar al crecimiento del pelo y exponer más la piel al sol. Es preferible cepillar correctamente, limitar la exposición al calor, ofrecer un espacio fresco y ajustar el ejercicio. Consulta antes con tu veterinario o peluquero canino especializado.
¿Los ronquidos de un bulldog son normales?
Son frecuentes en razas braquicéfalas, pero no deberían considerarse automáticamente inocuos. Ronquidos muy fuertes, respiración ruidosa despierto, pausas al respirar, cansancio rápido, arcadas o desmayos merecen valoración veterinaria, especialmente antes del verano o de un viaje.
¿A qué hora es más seguro pasear al perro en verano?
Depende de la temperatura, la humedad y el tipo de suelo, pero normalmente las franjas más seguras son primeras horas de la mañana y últimas de la noche. Reduce la actividad si el perro jadea en exceso y revisa siempre la temperatura del pavimento antes de salir.
Fuente: Infobae — Tue, 25 Nov 2025 08:00:00 GMT