La entrada en vigor de un horario que permite llevar a los perros sueltos entre las 19:00 y las 10:00, y exige correa entre las 10:00 y las 19:00, puede parecer una medida sencilla. Sin embargo, para quienes conviven con un perro tiene consecuencias muy concretas: cambia la planificación de los paseos, obliga a revisar el nivel real de obediencia del animal y recuerda que ir sin correa no equivale a tener libertad absoluta en cualquier espacio.
La noticia publicada por El Español sitúa el foco en una franja de suelta amplia, desde la tarde hasta media mañana del día siguiente. El criterio parece orientado a separar los momentos de mayor afluencia de personas, menores, bicicletas y actividad comercial de las horas habitualmente más tranquilas. Pero la lectura práctica debe ser prudente: este tipo de condiciones suele depender de una ordenanza municipal, del parque concreto o de una regulación local. No debe interpretarse como una autorización estatal general para soltar al perro de 19:00 a 10:00 en toda España.
Qué cambia realmente con el horario de perros sueltos
El horario establece una regla de convivencia, no una evaluación individual del comportamiento de cada perro. Es decir, que la norma permita la suelta en una determinada franja no significa que todos los perros estén preparados para caminar sin correa ni que puedan hacerlo en todos los lugares incluidos en la regulación.
Durante el tramo de 10:00 a 19:00, el responsable debe llevar al perro con correa si ese es el mandato vigente en el ámbito afectado. Esto incluye paseos breves, desplazamientos hacia el veterinario o trayectos por zonas verdes: la duración del paseo no elimina la obligación. La aplicación de la norma tampoco depende de que el perro sea pequeño, parezca dócil o esté acostumbrado al entorno.
De 19:00 a 10:00, la posibilidad de ir suelto ofrece una ventaja relevante para muchos tutores: permite que el animal explore, olfatee y se mueva con más autonomía en horas en las que puede haber menos estímulos y conflictos. La exploración olfativa y la elección de rutas aportan enriquecimiento mental; no son un capricho ni un sustituto exacto de caminar al lado de una persona. Aun así, la seguridad sigue siendo responsabilidad del titular o tenedor.
Una autorización horaria no elimina otras prohibiciones
Aunque exista una franja de suelta, pueden mantenerse restricciones adicionales. Por ejemplo, puede estar prohibido soltar al perro en áreas infantiles, instalaciones deportivas, zonas expresamente señalizadas, lugares con fauna sensible o espacios sometidos a una norma específica. También pueden existir normas de acceso a playas, parques naturales, jardines históricos o recintos privados que prevalezcan en su ámbito.
Por ello, antes de modificar una rutina conviene consultar la ordenanza municipal completa y la señalización del lugar. El titular debe comprobar, como mínimo, tres cuestiones: qué municipio y espacios abarca el horario, si hay excepciones por temporada o por zona, y si se exige que el animal lleve identificación o bozal en circunstancias determinadas. Una noticia puede explicar el cambio, pero la redacción vigente de la norma y los carteles del espacio son los que delimitan la conducta exigible.
Por qué se limita la suelta durante las horas diurnas
La franja de correa coincide normalmente con las horas en las que aumentan los usos simultáneos del espacio público. Hay más peatones, terrazas, repartidores, corredores, niños jugando y personas que no desean interacción con perros. El objetivo no debería entenderse como un castigo al perro, sino como una forma de reducir situaciones previsibles de tensión.
Un perro amistoso puede correr hacia una persona por entusiasmo, cruzarse delante de una bicicleta o perseguir una paloma hasta una calzada. Para su familia puede ser una conducta habitual; para un tercero puede ser un susto, una caída o una amenaza. El riesgo aumenta si el guía no puede recuperar al animal de forma inmediata.
Además, un horario claro facilita la convivencia entre personas con expectativas distintas. Quien quiere pasear con un perro sin correa sabe cuándo debe hacerlo, y quien necesita utilizar una zona con menos posibilidad de encuentros puede organizarse mejor. La clave está en que la regla sea comprensible, esté señalizada y se aplique de forma proporcionada.
El punto decisivo: ¿tu perro tiene llamada fiable?
La pregunta importante no es solo «¿puedo soltarlo?», sino «¿puedo recuperarlo a la primera llamada incluso ante una distracción?». Un perro preparado para ir sin correa debe responder de forma consistente cuando aparecen otros perros, comida en el suelo, personas corriendo, bicicletas o estímulos inesperados.
La llamada fiable no se construye gritando el nombre repetidamente ni persiguiendo al perro. Se trabaja de manera progresiva y con refuerzo positivo. Antes de probar la suelta, es recomendable practicar con una correa larga de 5 a 10 metros en una zona segura. Se llama una vez, se recompensa de forma valiosa cuando el perro vuelve y se le permite regresar a explorar en ocasiones. Ese último paso es importante: si acudir siempre significa el final de la diversión, el perro tendrá menos interés en volver.
Señales de que aún no conviene quitar la correa
No es aconsejable soltar al perro si tira para llegar a otros animales, ignora la llamada cuando huele algo intenso, tiene conducta de persecución hacia bicicletas o fauna, se asusta con ruidos urbanos, muestra reactividad o ha protagonizado escapadas. En estos casos, una línea larga y un arnés adecuado ofrecen libertad controlada sin asumir un riesgo innecesario.
Tampoco debe usarse la hora permitida para «probar suerte» con un perro recién adoptado. En las primeras semanas, el vínculo, la orientación hacia su nueva familia y la lectura del entorno todavía se están formando. La identificación actualizada mediante microchip y una chapa con teléfono siguen siendo medidas básicas, incluso en perros con excelente obediencia.
Cómo adaptar el paseo a la nueva franja sin perjudicar al perro
La obligación de correa entre las 10:00 y las 19:00 no significa que el paseo diurno deba ser monótono. Un paseo con correa puede resultar enriquecedor si se adapta al ritmo del perro. Elegir rutas con sombra, permitir paradas para olfatear, alternar velocidades y llevar premios para practicar habilidades básicas ayuda a cubrir necesidades físicas y cognitivas.
Para aprovechar de forma responsable la franja de suelta, una buena rutina sería realizar primero unos minutos con correa para que el perro se calme y haga sus necesidades, elegir un espacio en el que la suelta esté permitida y observar el entorno antes de liberarlo. Si llegan niños, ciclistas, un perro desconocido o cualquier estímulo que pueda generar conflicto, llamar al perro y poner la correa antes de que la situación escale es una muestra de prevención, no un fracaso del adiestramiento.
Llevar bolsas para recoger excrementos, agua en días cálidos y una correa accesible también forma parte de un paseo responsable. La autorización para ir suelto no exime de recoger, evitar molestias ni impedir que el perro invada el espacio de otra persona o de otro animal.
Implicaciones para educadores, paseadores y residencias caninas
Los profesionales que pasean perros de terceros deben revisar sus protocolos. Un horario municipal no sustituye el consentimiento informado del cliente ni la valoración individual de cada animal. Es recomendable dejar por escrito si el perro puede ir suelto, en qué lugares, qué nivel de llamada tiene y qué medidas se aplicarán ante una fuga o un encuentro conflictivo.
Para educadores caninos, este cambio es una oportunidad para explicar que la libertad se entrena. Enseñar una llamada de emergencia, un giro de vuelta, la espera antes de cruzar y la tolerancia a ver otros perros sin acercarse puede mejorar tanto la experiencia del perro como la percepción social de quienes los pasean.
FAQ
¿La norma permite soltar a mi perro en cualquier calle entre las 19:00 y las 10:00?
No necesariamente. El horario debe interpretarse dentro del municipio, los espacios y las excepciones que fije la regulación aplicable. Revisa la ordenanza local y los carteles del parque o zona concreta antes de soltarlo.
¿Puedo llevar a mi perro sin correa si es pequeño o muy tranquilo?
Si en esa franja la norma exige correa, el tamaño o el carácter no eliminan la obligación. Las reglas se aplican al control del animal y a la convivencia, no solo al riesgo percibido por su familia.
¿Qué hago si mi perro no vuelve cuando le llamo?
No lo sueltes todavía en espacios abiertos. Trabaja la llamada con una correa larga, premios de alto valor y sesiones cortas en entornos poco distractores. Si hay problemas de miedo, reactividad o persecución, solicita ayuda a un profesional de educación canina que trabaje con métodos respetuosos.
¿Puede un perro ir suelto si lleva bozal?
El bozal no sustituye a la correa ni convierte automáticamente en permitida una suelta. Deben cumplirse tanto el horario y las normas del espacio como las medidas específicas que puedan exigirse al animal.
Fuente: El Español — Thu, 17 Sep 2026 17:30:00 GMT